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La Llegada de un Nuev@ Hermanit@

Los padres de familia, cuando pensamos en un segundo hijo, una de las mayores razones por las que nos ilusionamos es para que el hijo o hija que ya están tenga alguien con quien jugar, un o una confidente, alguien con quien pelear, divertirse, para que el la cuide, para que siempre tenga un mejor amig@, etc. miles de momentos increíbles que se vienen a nuestra cabeza.

Pero, la realidad es que esos momentos tan increíbles que nos imaginamos los papás, se van dando conforme se van conociendo y sobre todo, conforme el que ya está va aceptando la llegada del nuevo integrante de la que era “solamente su familia” y va aprendiendo a compartir a los que eran “solamente sus papás”. Pongámonos en los zapatos de nuestro primer hijo, él o ella llegó a un espacio el cual fue solamente suyo desde un inicio, a una familia de tres, donde papá y mamá tienen su atención en uno solo. Al llegar un segundo, éste primero debe aprender tantas cosas y experimentar tantas emociones nuevas que a lo mejor para ese segundo se darán de manera natural.

No nos esperemos hasta el último minuto para explicarles lo que está por suceder. Un “tendrás un hermanito nuevo” no es suficiente, debemos explicarles todo lo que conlleva la llegada de un nuevo integrante, los cambios que habrá en su recámara y área de juegos, las emociones que estará por experimentar, la nueva atención que recibirá de papá y mamá (que OJO, no debe ser menor, pero el o ella si lo sentirá así), que ahora habrá alguien más que requiera de cambios de pañales, de leche, de cuidados, de juego, de atención, etc.

Anticipar a nuestros hijos para la llegada de un nuevo hermano ayuda de manera exponencial para la relación que éstos puedan tener en el futuro. Y no solamente eso, ayudará a dar mucha mayor seguridad a el hijo que ya está, de manera que física y emocionalmente se involucrará de manera positiva en la llegada del nuevo integrante.

¿Qué pasa cuando no se le explica al hijo o a la hija que ya están, que vendrá un nuevo bebé a casa?. Primero que nada, como adultos tenemos que entender que el cerebro de un niño no tiene la misma capacidad de razonamiento que la de un adulto. Los niños observan la situación y crean una percepción que les genera una emoción. Como adultos, observamos, percibimos, razonamos si esa percepción es adecuada, si no lo es entonces corregimos, si lo es, permitimos que aquella percepción genere la emoción correcta (o al menos así debería de ser).

Si nosotros, padres de familia, como adultos no apoyamos a nuestros hijos a tener las percepciones adecuadas, entonces se generarán heridas que los hará actuar de cierta forma.
Un ejemplo muy puntual (nombres inventados):

Carla y Luis tienen un hijo que se llama Carlos y están por tener a su segundo bebé, una niña. Ellos simplemente a veces de manera espontánea y natural comentan con Carlos sobre la llegada de su hermanita nueva y que él la va a cuidar y proteger (error #1: ningún hijo es el responsable de cuidar y proteger al otro), lo acercan a que bese la pancita de mamá. Cuando Carlos quiere entrar al cuarto que preparan para la bebé, no lo dejan porque dicen que son las cosas nuevas de su hermana y no se pueden ensuciar (error #2: si se ensucian, las lavamos. Los niños deben ser partícipes de los preparativos para la llegada de un bebé, de ésta forma empiezan a crear un vínculo positivo con ellos). El día en el que nace la nueva bebé, a Carlos le permiten entrar a la habitación del hospital solamente un ratito a que conozca a su hermana, ya que hay muchas visitas y Carlos es un niño muy inquieto (error #3: las visitas son los menos importantes en ese momento tan especial en el que se conocen dos hermanos, la prioridad sería formar un vínculo positivo entre ellos y enfocarse en Carlos para que el encuentro con su hermana sea positivo y satisfactorio para él).
En fin, ahora Carlos y su hermana son mayores y su relación es difícil. Carlos le tiene mucho coraje y la pelea mucho, aunque la protege y la cuida, su actitud general hacia ella es de molestia y enfado.

Éstos errores son muy comunes, pequeños pero importantes. Se debe comprender que la relación entre hermanos empieza desde que el o la nueva vida está en el vientre de la mamá. Es por ésto que anticiparnos siempre es la mejor opción para empezar este camino de la hermandad lo más positivo posible.

Algunos tips de anticipación para la llegada de un hermanit@ nuevo:

Antes de su llegada:

Lee cuentos que le ayuden a hacer consciente la etapa en la que está de manera indirecta. (¿Que llegará quién?).
Platicale mucho de cuando él o ella también estaba en tu panza. (La luz que crece dentro de mamá)
Involucra a tu hijo o hija en la elección del nombre del o la bebé.
Pídele ayuda en la decoración y acomodo de la habitación nueva.
Déjalo que te acompañe a algunas de las compras para la llegada del bebé.
Maneja el tema SIEMPRE en positivo, incluyendo la intervención de berrinches.
Tener un calendario en casa donde se vayan contando los días para la llegada del hermanito o hermanita.
Si el o la nueva bebé será del mismo sexo que quien ya está, que escoja la ropa de cuando él o ella era bebé para regalarsela al o la bebé que está por llegar.
Que escoja el tema del que será el cuarto del bebé (pueden darle dos o tres opciones para que sea de su agrado).
OJO: no adjudicar responsabilidades que no le tocan. Comentarios importantes como “tu la vas a cuidar”, “tu le vas a enseñar” , “tú serás responsable”, “tú eres el o la grande”, etc.

El día de su llegada:
Quien sea invitado de honor debe ser tu hijo o hija, hacerlo sentir así.
Que el o la nueva bebé le traiga un regalo a su hermana o hermano.
Al momento de salir del hospital, salgan todos juntos como familia. Qué el o la que ya está viva la llegada de bebé a casa.
Dar mucho cariño, amor y atención al o la grande.

Después de su llegada:
Comenzar una tradición, en la que un día a la semana, al mes o como mejor les funcione como familia, dediquen un día entero a lo que tu hijo o hija quiera hacer y lo hagan todos en familia.
Involucrarse en tareas del bebé, SIN hacerlo responsable de ellas. (Baño, ponerle el chupón, enseñarle juguetes, etc.)
Cuando se necesite privacidad, pedirlo de manera amorosa y con explicaciones sencillas. (“En este momento tu hermana necesita dormir, ¿a ti te gusta que griten cuando duermes?, ¿por qué no mejor sales al jardín a jugar con papá?”)
Enseñarle un álbum de fotos de cuando él o ella eran bebés y de cómo fue su proceso de llegada a casa, etc.
Si sus siestas coinciden, dormirlos de vez en cuando en la misma habitación.
Pedirle a tus visitas que también le den atención y elogios a tu hijo o hija, un simple “que padre juguete tienes” o “que guapo te vistieron hoy”, es suficiente.

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